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El retorno del Chamanismo

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El retorno del Chamanismo
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La palabra chamán deriva del término tunguso ŝaman, quizás de origen sánscrito, que significaría “aquel que está excitado”, refiriéndose al éxtasis que caracteriza la actividad del chamán.


Mario Manzana

La palabra chamán deriva del término tunguso ŝaman, quizás de origen sánscrito, que significaría “aquel que está excitado”, refiriéndose al éxtasis que caracteriza la actividad del chamán.

La etnia tungusa forma parte de los pueblos que viven en Siberia, y precisamente esta región es reconocida por los antropólogos como la cuna del chamanismo en el perímetro que comprende el Asia y Europa.


¿Qué es el chamanismo?

Según diferentes estudios antropológicos, el chamanismo se puede definir como la primera forma de contacto con lo divino que el ser humano ha desarrollado. Especifiquemos qué queremos decir cuando hablamos de “contacto con lo divino”.  

Para los pueblos antiguos, que vivían inmersos en la Naturaleza, de la cual obviamente dependían para su supervivencia, lo “divino” era inmanente, es decir, estaba presente en todo lo existente. Por eso era considerada un “dios externo”; aun así, eran necesarias determinadas prácticas para entrar en contacto con esta energía, para experimentarla.

Muy probablemente, se trata de la primera forma estructurada y dotada de una seria de acciones y rituales, desarrollado en este y en otros mundos, que ha obtenido con el tiempo una función social de grande importancia, hasta el punto de inducir a los antropólogos a denominar estas sociedades en base al hecho de estar caracterizadas por la “religión extática”, es decir, por la capacidad del chamán de ir en éxtasis.

Actualmente, la particularidad del chamanismo es que se encuentra, bajo formas levemente diferentes, en todas antiguas tradiciones del mundo, y está presente prácticamente en todos los continentes.

Los antropólogos han podido constatar que estas tradiciones sorprendentemente similares han tenido lugar en pueblos que nunca han tenido contacto entre ellos ya sea por motivos geográficos como temporales: de hecho, estas tradiciones se parecen extraordinariamente, como han podido constatar a través de hallazgos arqueológicos o analizando la estructura de una tribu contemporánea de la selva amazónica o de la Siberia, per ejemplo. Este hecho induce a sospechar que se pueda tratar de algo inherente al ánimo humano, como si esta modalidad de relacionarse con lo invisible estuviera presente en nuestro DNA.

De hecho, según los antropólogos, los seres humanos presentan una serie de “constantes comportamentales”, es decir, comportamientos que nos caracterizan como humanidad y que están presentes independientemente de la raza, la época histórica en la cual hemos vivido y de la colocación geográfica.

Y una de estas constantes está relacionada precisamente con el “el impulso religioso”, la búsqueda de un contacto, de una relación con “algo” que el ser humano siente que existe desde siempre y que está más allá del mundo material, y sobre todo más allá de la percepción que se tiene de la realidad en un estado de conciencia ordinario. Y el chamanismo representa probablemente la primera y profunda respuesta que la humanidad ha encontrado en el transcurso de su búsqueda.


¿En qué consiste el chamanismo?

Antes que nada, veamos qué no es. No es una religión en el sentido clásico de la palabra, y no impone ningún dogma.

El segundo punto fundamental que lo diferencia de las religiones “modernas” es que es esencialmente experiencial. El concepto fundamental en el cual se basa es el de la presencia de mundos paralelos, los mundos dentro de los cuales se desarrolla la actividad del chamán.

Casi todas las tradiciones espirituales (no solo aquellas chamánicas sino también las llamadas religiones monoteístas) han utilizado la imagen del árbol como símbolo para representar la existencia, y el chamán lo utiliza como símbolo, pero también como mapa de los mundos en el interior de los cuales vive la consciencia del ser humano.  

Resumiendo: en la visión chamánica de los mundos paralelos, aquellos que encontramos en la parte “baja”, representados por las raíces del árbol, son los llamados “inframundos”, en los cuales encontramos las energías más caóticas, irracionales; el “mundo intermedio”, en cambio, el tronco del árbol, es la realidad manifiesta que todos conocemos, el mundo que percibimos en el estado de consciencia ordinario, el de todos los días; y, finalmente, existen los “mundos superiores”, habitados por las energías más altas: los dioses, los héroes, los santos, dependiendo de las tradiciones.

Algunos estudiosos estipulan una relación entre la visión del chamanismo y una disciplina muy en boga actualmente en el mundo moderno occidental que es la psicología (en particular, entre el símbolo del árbol del chamanismo y la visión de la mente como un edificio en psicología). Obviamente no todas las corrientes psicológicas tienen la misma imagen de la mente del ser humano, pero recurriendo a los textos de Freud, Jung y Assagioli, solo por citar a algunos de ellos, se puede notar un cierto paralelismo. 

Freud había relacionado el ser humano con un edificio: en la parte baja, el sótano, se encuentra el inconsciente inferior (sede principal de las pulsiones y de los instintos más “bajos”), Freud admitió que su trabajo se centraba prevalentemente es este ámbito. Después está la parte central del edificio, la cual representa el consciente, nuestra consciencia. Finalmente, en la parte superior encontramos el ático, el inconsciente superior, la parte estudiada y teorizada por personajes como Jung y Assagioli, en la cual se encuentran los instintos más altos del ser humano, aquella en la que se puede entrar en contacto con uno mismo y con los arquetipos, aquellos modelos de comportamiento atávicos teorizados por Jung.

Las operaciones que el chamán desarrolla suceden prevalentemente en los estados de consciencia no ordinarios que permiten el acceso a los mundos paralelos imposibles de frecuentar con la consciencia que utilizamos en nuestra vida diaria.


¿Por qué actualmente se vuelve a hablar de chamanismo?

¿Por qué actualmente se habla de “renacimiento” del chamanismo, considerada una práctica primitiva, precisamente en una época, la actual, en la cual la humanidad ha evolucionado, por decir así, en términos altamente tecnológicos y reduciéndose a estar profundamente separada de la Naturaleza?

Según algunas profecías de los nativos americanos (en concreto me refiero a lo que dijo una vez el líder de una tribu de los Pies Negros en Canadá), en esta época muchas almas, que en el pasado estaban encarnadas entre ellos, han renacido hoy en Occidente con el fin de acercar de nuevo la humanidad a la antigua relación con la Naturaleza, de la cual el chamanismo es la principal expresión.

Además, el antropólogo y esotérico Bernardino del Boca, en los años ochenta del siglo pasado afirmaba:   
«Es la nueva religión de la Madre-tierra, la religión que mejor se adapta al espíritu de los nuevos tiempos. Es la religión de la Naturaleza que enseña al hombre a no conquistar ni abusar de la Naturaleza, sino a integrarse y armonizarse con ella».

Finalmente, en el libro de Alonso del RíoLos Cuatro Altares, el autor realiza esta breve citación:  
«Estamos hablando de la posibilidad de evolucionar y alcanzar otros niveles de realidad, de claridad, de bienestar, de armonía, de entendimiento, para llegar a un estado que sorprendentemente es propio del ser humano. Hablamos de convertirnos en seres Libres, trascendiendo la esclavitud y la oscuridad cotidiana de la primitiva mente mecánica, el infantil ego y su permanente autoengaño. ».

Por eso, el renovado interés por el chamanismo, evidenciado por una cantidad cada vez mayor de libros publicados alrededor de este tema, así como de la oferta creciente de cursos y, como consecuencia, de la amplia difusión de las prácticas de inspiración chamánica, demuestra el anhelo del ser humano de volver a sentirse en contacto con la Natura y con la “religión” que había nacido a partir de ella en tiempos pasados.

Y demuestra también que muchas personas en el mundo occidental son más maduras espiritualmente y quieren experimentar en primera persona su propia parte divina, quieren explorar su propia mente, no solo a nivel del inconsciente inferior, sino también intentando llegar a aquellas metas que ciertas experiencias chamánicas permiten alcanzar. Aquellas cimas que han hecho acuñar una frase que recoge todo el sentido de la vía chamánica:

“Todo aquello que existe es Uno”.


Mario Manzana
Mario Manzana se ha interesado desde muy joven por temas esotéricos y espirituales, los cuales le han llevado a transcurrir un largo e intenso... Leer la biografía
Mario Manzana se ha interesado desde muy joven por temas esotéricos y espirituales, los cuales le han llevado a transcurrir un largo e intenso periodo de vida comunitaria en el Villaggio Verde Comunità Acquariana, situado en el Piemonte (Italia). Apasionado de diversas disciplinas, entre las cuales el chamanismo y las tradiciones celtas,... Leer la biografía

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